RUTA DE LOS MOLINOS DEL XABREGA (03/12/2008)

En el arroyo de Xabrega, también conocido por el de A Boca, se encuentra el más importante conjunto de molinos del municipio de Sober. En poco más de tres kilómetros de cauce, sus aguas movían veintiocho molinos y dos batanes. Este excepcional conjunto etnográfico fue restaurado parcialmente por el taller municipal de empleo, en el tramo comprendido entre la aldea de A Boca y la desembocadura del arroyo en el Sil, en el lugar de Os Chancís.
La ruta comienza en el lugar de Pouso do Blanco, a 500 metros del pueblo de A Boca. El sendero baja al principio hacia el arroyo de Xabrega. El primer molino que se encuentra es el de Roque do Arroxó, de recios muros y en buen estado de conservación. Ahora hay que caminar por el muro del canal de conducción del agua para visitar los dos molinos siguientes, llamados de Nemesio da Boca. En ambos casos se rehabilitaron íntegramente los muros, el cubo y la cubierta. El de mayores dimensiones tenía habilitada en su interior una estancia que era utilizada por el propietario para descansar.
De vuelta al sendero, hay que cruzar el arroyo por unos pasadoiros de piedra y volver a caminar por el canal, que ahora da acceso al molino de Ramiro da Boca, también restaurado íntegramente. En esta zona se puede observar la altura a la que se elevan los canales, que parecen verdaderos acueductos.
A continuación hay otros dos molinos, llamados de O Chucán do Couto. En el primero se consolidaron los muros y sobre el segundo se construyó una plataforma para poder observar el funcionamiento del rodicio, al que fue acoplado un generador eléctrico. Este lugar era denominado A Calzada, ya que por aquí pasaba una calzada romana, cuyos restos se pueden apreciar en este tramo.
El siguiente molino es el de Os Nabás, del que sólo quedan los muros. En este lugar, conocido como A Albariza, el camino se bifurca. El ramal de la izquierda bordea un saliente rocoso, discurre entre altos muros de piedra y se una nuevamente, doscientos metros más adelante, al camino principal. Hay que seguir por el camino de la derecha, que cruza el arroyo por un pequeño puente de piedra y conduce seguidamente al molino de O Conde de Camilo. Esta construcción conserva en buen estado sus altos muros y en su interior se guardan dos piedras de molino que funcionaban de forma simultánea. Una de ellas se hizo con granito del país y la otra es del tipo denominado albar –de piedra más fina-, con la que se molía el trigo. Este lugar se llama As Garduñeiras, nombre relacionado con el carácter abrupto y boscoso del terreno.
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